lunes, 27 de agosto de 2012

-De Huracanes-


La respiración se ha tornado caliente, y aquella estación fría paso a ser concepto de estudios. Nunca más la viviremos… y se ha llevado consigo el aliento de media vida concentrada entre noviembre y abril.
Hoy me siento sola. Hoy me siento creadora. Yo, mis cigarros, mi vino y mis fieles páginas estrenamos la terraza por primavera; sálvese el burro. Nos convertimos en lo que alguien llamó isolation work group: nos disponemos a inventar, y a transpirar…
Mi piel ha cogido un extraño tono melancólico con el sol, pero a base de sombras volverá a su color natural: la alegría. La melancolía es a la alegría lo que el tono al color. Y la montaña SIEMPRE va a Mahoma. Y así funciona el juego, así va, de gamas cromáticas y de Mahomas…
Llevamos ya algunas horas creando: mis cigarros, mi vino, mis fieles página, el burro y yo. La pregunta de la que partimos para el desarrollo de nuestra empatía es qué se alinea para que algo se queje por dentro. Y de qué se queja, sobre todo de qué… Que se queja lo sabemos, los síntomas son tan evidentes como ambiguos. Físicamente las dolencias son superficiales, aunque el estómago se debate entre el vacío y el lleno. Las peores van por dentro. La cabeza quiere descansar pero la mente le envía constantes luminosas que no llegan a materializarse en conceptos. Es la pura abstracción… El corazón también se resiente, y bombea demasiada sangre, como si quisiera limpiar la conciencia…
Fuera no se mueve el aire… dentro hay alto riesgo de huracán.

lunes, 25 de junio de 2012

LOS SIN CARETA


Parece que los grados de más calientan las sienes de quienes no se ubican en un julio en crisis. Ya no quedan adjetivos positivos ni para las chicas guapas. El ambiente enmudece hasta a los obreros. Serán las temperaturas…
Algunos sonríen.
Algunos no, y ese por-ciento se deja llevar por el fingido pesimismo de etiqueta. Andan mecánicos por la Castellana con sus caretas de caras largas. Cruzan las esquinas mirándose los pies y culminan los días sin haber dicho buenos días por temor al rechazo. Cambian los tabúes.
“NO SE ADMITEN FELICIDADES”, reza en el cartel de la puerta. Teresa le negó la entrada dos veces seguidas por sonreír. Cualquiera diría que era la carpa del circo de Teresa Rabal. Decidió irse al zoo. Ese día quería remplazar las caras largas por animales.
Fue caminando, y cuando llegó al zoo siguió caminando hasta detenerse frente al orangután.  Se sentó en un banco y sacó su pluma, y sobre la careta que previamente se había despegado de la cara escribió todas las palabras pesimistas que su mente había registrado desde que el telediario empezó ha hablar de crisis. Le regaló la careta al orangután, y en menos de veinticinco segundos no quedaba ni rastro de palabras feas ni caretas largas.
Luego el hombre Sin Careta fue a la tienda de regalos. Después de observar cada artículo con detenimiento, se decantó por comprar un cuaderno de primates por cuatro con noventa y cinco, y acto seguido salió a por un algodón de azúcar en el puesto contiguo.  En cada página del cuaderno de rayas escribió una palabra con su pluma, pero esta vez metió el cuaderno en el bolsillo de su chaqueta en vez de acrecentar la diversión del orangután.
Se quedó mirando al primate durante siete horas. En este periodo de tiempo interrumpieron sus vistas varios grupos de colegiales alborotadores, dos parejas de jóvenes que habían elegido el zoo por no tener otro lugar en el que besarse, algunos cuidadores de animales que miraban pero no veían, y un matrimonio de ancianos. Estos últimos, sonreían. Sin Careta escribió en la portada de su cuaderno “Ancianos sonriendo”.
El último de los visitantes que pasó por la zona de precaución del Sin Careta fue un niño. Era pronto para que el niño estuviera en el zoo; aun era horario de colegio. Y también de trabajo, así que el adulto no se extrañó: ambos estaban en las mismas circunstancias. El niño comía un algodón de azúcar.
El algodón y el niño se sentaron junto al algodón y el adulto. Siete horas había durado el  del mayor. El niño miró al sin careta. “¿Tú también estás loco?”, preguntó el niño sin dejar de mirar el algodón. “¡No!, nos gustan los algodones de azúcar, y lo rosa solo le gusta a los cuerdos”. Ambos sonreían.
Dicho esto ambos siguieron mirando cada uno a sus respectivos algodones frente al orangután. Durante siete horas más. Seguían sonriendo, y el mayor de los dos volvió a sacar la pluma y el cuadernito, y sobre la contraportada trasera escribió “Llamar a Juan Ra. para decirle que venga al zoo y lo cuente en su programa”.
Desde ese día el niño cambió su nombre por el de Sin Careta.

jueves, 31 de mayo de 2012

Ya es verano. No.


Tengo mono de arena en mi pelo
Mucho mono…
El sol estival hace lo mismo cada año
Me tienta y luego me deja con la miel en tus labios…

Pero aun no es momento de quitarse sayos
Ni el mono
Ni los labios.
“Queda poco” me decías.
“Toda una vida” me decían tus  manos.
“Casi toda una vida” de nuevo tus manos.
“En otra vida quizás”...

Esto último lo dijiste sin fonemas
Pero aún recuerdo como se te llenaba la boca al pronunciar las s del quizás.
No llega nunca
El maldito verano...

sábado, 3 de marzo de 2012

DE AMANECER EN AMANECER

Te odio con todo mi corazón
con toda mi alma te venero
nunca pedí cuerdas con nudos de marinero
y sin embargo,
te ahogaron las cadenas que eran de polvo.

De polvo
de pólvora color del miedo
de miedo tus miradas claroscuras
y de miedo también los dáctilos de tus dedos.

Fuera hace mucho frío
salgo en ropa interior por si discuten las estaciones
pero el invierno vence siempre
y la gente, sepultada en sus abrigos,
mira de reojo y se cierra los botones.
Y yo me quito más ropa.
Y me hago la osada.
Y sigo.

Me expongo al invierno
y me expongo a ti, abúlico.
Me expongo a la vida que ya no me coarta
y envido a los anhelos
que pronto se tornarán vigilia.

Me juego el hollejo por dos falacias
pero ni me importa, ni me exporta
amanezco gozosa todas las mañanas de febrero
Y reanudo la cuenta de intervalos sin ti.



Y entonces comienza el día,
Y ya no te pienso más hasta el siguiente amanecer.

lunes, 9 de enero de 2012

LA RACIONALIDAD ES PARA IDIOTAS

Dos, colgados como perchas en un armario vacío.
Dos, abrigos a merced de los inviernos claros
Que se confunden con teatros en primavera.
No hay rastro de escarmientos en los cajones…
Solo calcetines desparejados,
Y algunos recuerdos de la noche del último martes.

Dos, ramas barnizadas nadando en un rio de agua salada.
Dos, psicópatas medicados a base de Apiretal.
Dos, álguienes sin apellido en la cartilla de racionamiento,
Sin membrana que encierre la semilla de lo incierto…
Sin nítido objetivo final.
Dos, extrañados extraños a la deriva del nordeste.

La racionalidad es para idiotas… piensan dos.
Y para idioteces, siempre -siempre- hay horas en los inviernos primaverales.

domingo, 2 de octubre de 2011

-horas-

Y tan ricamente paso las horas muertas.
No,
Las vivas.
Vivas horas que hacen impreciso al día.
Unos días con 23, otros con 27,
Otros con más horas que números en la esfera,
Y de repente un día malo con menos horas que sueños.

En esos días generalmente me da por acoquinarme,
Se me queda pequeña la vida,
Pero a la mañana siguiente el hombre del tiempo
Va y da 36 horas para la nueva jornada.
Y entonces me pongo nerviosa y salgo a la ronda
Para regocijarme en el tiempo regalado…
Vivir. Vivir plena y pletóricamente
Y disfrutar de las horas como si mañana no existiera
Y todos los contadores se quedasen a cero.

domingo, 3 de julio de 2011

-FRIO ESTIVAL-

Y siento irremediablemente
Que la miel me la arrancas de cuajo
Dejando a mis labios secos de vida
Y a mis brazos
Viciosos y vicios de lo que pretendí rutina.

La codicia de la abeja.
Roba heroína.

Y ahora yo relegada a empezar de cero.
Con lo que odiaba el día primero de colegio.
Forrando libros demasiado nuevos,
Conociendo antiguas llamaloamigas.
Atando cábalas que nunca cobrarán sentido
Viviendo los días desde el lejano principio.

Carne y abrigo.
Me quedo en agosto sin el visón
Que nunca quise
O nunca pensé querer.
En agosto sin nada con que curarme el calor.
Sin nada que llevarme a los ombligos
Que apague el fuego
Y encienda el calentador
Que encierre el nido
Y juegue al príncipe encantador.

miércoles, 8 de junio de 2011

-MORFINA-

Ya no refuerzo mi alma, porque mi mente esta muerta. Ni siquiera pienso en el tren. Me anulo mientras me dejo recorrer caminos. Ya no escribo, ni mendigo, ni maldigo lo que veo porque ya nisiquiera veo.

Ya no sufro. Ya no vivo. Mis sentimientos están encerrados en cajas de mudanza. Cartones que dan cobijo a una vida aletargada. Mas dormida que su dueña, que parece haber mudado de mente por conservar una carne. Por no pudrirse de huesos.

Si acaso sueño es con vanalidades. Medias verdades dignas de un cuento de chinos. Me pinto las uñas de colores gritones, pero mi alma ya casi ni emite sonidos. Fotogramas sin color.
Cine mudo.
Mudas mentes,
Ya no tiene nada que decir. Ya no tiene voz. Ni voto para jugar a ser uno.

Estoy dormida, muerta, dormida… ni las palabras que ordenan me salen ya. No sale nada de mí. Alguien cerró el grifo del pensamiento y me dejó a la benevolencia de los otros…

Probablemente fui yo.

Estoy muerta.
Estoy dormida.
Estoy muerta.

-MAÑANAS-

Las figuras se marchan de mi cabeza
Mientras intento rehacer el proceso de revelado.
Me duele la sien.
Me pica la vida que a veces no parece mía
Y cierro los ojos enfrente de cada cristal callejero
Evitando verme a medio gas.

Gaseosa.
Las burbujas se colapsan en mis venas
Y siento que exploto por dentro
Pero de puertas a fuera sigo impasible.
Dejando que los años de consuman
Trabados entre mañanas y pasadomañanas.

Mañana no será otro día.
Será el mismo con careta de domingo
O de Damián.
Será el mañana de todos los días.
Será el día del día del mismo día.
Ironías…
No pasa la cinta del tiempo mecánico.

Porque ya ni siento
Ni me siento…
Y levantarme ni me lo pienso.

sábado, 26 de junio de 2010

-RINCONES OBSCUROS-

Solo sabes posarte en mis ojos
Escondido en rincones obscuros.
En rincones oscurecidos por el ácido de almas
Donde las sombras son el pecado
Y los muertos,
Aquellos que llamamos vivos,
Pasean indiferentes ante la mas bella imagen lúgubre
Que jamás vimos.

sábado, 19 de junio de 2010

-FELIZ AÑO DE LA VENDIMIA-

Feliz año de la vendimia.
A todos,
Os lo deseo.
Que tengáis un buen halo
De la vendimia y la muerte
Que os jodan a todos.
No son tiempos estos para morir a gusto.
Ni para vivir aferrados a la muerte.
Es solo el tiempo de las uvas,
Que demasiado maduras
Esperan ser recogidas en tiempo temprano
Antes de que los pájaros y los fantasmas Desayunen a buen gusto.

miércoles, 16 de junio de 2010

-Hábitos alimenticios-

Cuento cinco Y dos como. Cuento más de lo que como. Por eso me quedo en los huesos Que ya ni tengo. Las fuerzas para comer Se las llevo un alguien A quien el placer de conocer No tuve. Ahora bien, Cuando ese roba apetitos y yo Nos crucemos en el destino Pienso decirle un par de palabras mal dichas Y, después de enamorarme su nariz, Le diré que se quede Con mis ganas de comer Y con mi último hálito de vida.

-Hologramas-

Intento no verte en todos los cristales Al lado de mi reflejo. De verdad que lo intento. Pero no puedo sortear Esa clase de ilusiones ópticas En las que tu cuerpo no existe Y yo sonrío soezmente Antes de que tu rostro de desvanezca Cuando cruzamos la calle Y te encuentro hologramado En otro cristal.

miércoles, 2 de junio de 2010

-NOCHE DE MAYO-

Un velo oxigenado Invade la joven indiferencia De unas niñas, que sin menos ni menos Se entretienen en una noche de mayo Que se arrima mas al verano que a la primavera Y juegan con las palabras prohibidas Hasta dejarlas secas. Por arriba, Por abajo, De todos los lados... Hasta que las palabras quedan deshidratadas Y las niñas rozando el limite de la embriaguez.

-¿SABRÁS?-

¿Sabrás alguna vez
Que te canto sin cantarte,
Que te miro Sin tan siquiera mirarte,
Que te espero
Sin esperanza alguna de que un buen día regreses?

Garabateo páginas que llevan tu apodo,
Sabiendo, de mala fe, que se harán polvo
Antes de que las descifres.
Códigos internos que desvelan mi alma en papel.
Códigos mudos, mugrientos,
Que callan en celulosa todo lo que no alcancé a decir.
Te.

Que aun te sigo.
Que aun te aguardo sentada en un cántaro de barro
Que se balancea al son de mis pensares.
Y no se rompe,
Ni se mancha,
Ni nada.

Solo se mueve al vaivén de mis hojas de papel
Que ni siquiera ya escribo
Porque me falta la tinta
Que a mis sentidos
De rienda.
Suelta, encarcelada o hundida en la riqueza,
Rienda mendiga

Que pide limosna Por las esquinas
Y reza a todos lo dioses
Para que, hasta el día que mi alma muera,
Te piense sin control ni fin
Y me reproche hasta siempre
El haberte conocido
Cuando no estaba de dios.
Y el no haberte olvidado
Cuando dios,
Hace rato,
Me lo advirtió.

viernes, 23 de abril de 2010

-ANTES DE LAS 12-


Si llamas después de las 12
No seré persona de carne y hueso.
Después de las doce
No seré carne,
No seré huesos,
Ni tendré aliento ni versos después de las 12.

Después de las 12 seré alma de alguien
Que toma prestado mi cuerpo
Para escribirte susurros en paginas inexistente.

A ti extraño.
A ti alguien incomprendido.
Que como este alma,
Gritas amordazado por salir del mundo
Y reencontrar,
O reinventar,
Otro espacio utópico y verdadero
Donde las palabras no existan,
Donde las lenguas sean abstractas,
Mudas.
Donde no haya lugar para el odio,
Donde no haya odiados...

Reinventareis ese lugar
Durante seis madrugadas.
Y la noche del séptimo día,
Antes de las 12,
Me llevareis a vuestro cielo,
Para que mi alma,
Despojada de todo,
Nuda,
Pueda unirse A vuestra orgía de amor ...

domingo, 11 de abril de 2010

-MIRARTE ETERNAMENTE-

Nada menos que luna
Te regalo en estas letras.
Una luna serena,
Sensata,
Llena.
Nada menos que la luna
Para colgarla en el alféizar
De tu ventana
Y mirarla cómplice
Mientras extrañas la costumbre
De un beso de buenas noches,
O el aliento de algo que crece
En la habitación contigua.

Algo de ella me recuerda a ti.
Al poso malgastado que aun me queda de ti,
Amago y nostálgico
Acalórico e inmutable.
Pesado en mis huesos
Y desapercibido en mis pensamientos.
Mientras, lamentos albinos
Se camuflaran en los grados
De tu whisky sin empezar.
Y el recuerdo nítido y contrastado
De ese verano que dejaste a medio atar
Te lapida la cabeza
Anulándote el sentido y la senda.

Respira profundo,
Y grita,
Grita hasta que los dioses
Se alarmen por haber dejado
Enloquecer a un alma...

Nada se me hace normal en la calle.

Tus sensaciones la rodean,
Siendo aura de estética en estado puro…

Calles decoradas con gente.
Gente haciendo vida la calle, Y vida, que no quiere ser temida, Se disfraza de colores cálidos

Lista para ser bebida.
Locuras
Solo busco la psicosis divina
Que alimente mi retina
Mi rutina…
Embriagada de hipnosis y nicotina…

¿Qué fue de mi calle?
La lanzaste a lo salado del mar
Para que las olas
Le encontrasen mejor destino.
El nuestro nunca le perteneció.
Fuimos tejiéndolo mecánicamente,
Con la única escusa
Del tiempo en un calendario,
Que fue uniendo y desuniendo
Cada punto que zurcimos sin querer.

Otra oportunidad,
Otra oportunidad,
Otra oportunidad…
Y otra más…

El canto de las sirenas marchitas
Que no callan
Ni dejan callar…
El eterno vaivén
De palabras malcuzadas,
Que hurtan sueños e ilusiones,
Y ciegan los ojos
De aquellos
Que no se atreven a mirar…

Ahora cientos de expresiones enajenadas
Giran en torno a la mía,
También ajena,
Emitiendo silencios chillones
Que se cuelan en mi oído
Descodificando el Morse de mi tímpano
Y velando por completo mis sentidos.

Tullida ante figuras de terror y tierra,
Sigo mirando a mi zurda y ami diestra,
A mi siniestra…
Chocando con metáforas de personas
Que ambicionan ser normales.
Ignorando lo que son:
Psicópatas consustanciales…

Ojos punzantes se clavan en mis pupilas.
Palabras plomizas
Se amontonan sobre mi mochila
Unos pasos firmes y sonoros
Van descubriendo la innata originalidad escondida…
Y de repente el vagón de metro
Se convierte en una invasión alienígena
Disfrazada de mortales.
Que aun ignoran que dentro de ellos
Se esconde la revolución
De los locos paranormales...

Dame,
Para sobrevivir algo más
En este mundo de locos desconocidos,
Un microsegundo de tu vida incesante,
Para que pueda parar el sol
Y mirarte eternamente
Sin que nadie lo sepa…

domingo, 14 de marzo de 2010

-Tarde de domingo-

Café negro,

Y sonrisa blanca.

Pura como la nieve en verano.

Como las flores de mayo, dulzura.

Café negro,

Y sonrisa blanca.

Y algunas lágrimas de cocodrilo,

Sobre papel reciclado de rayas.

Que difuminan la tinta,

Que navega por sus venas.

Por sus gruesas y pronunciadas venas.

Café negro.

En una tarde de frío y sol.

Café casi negro.

Y ella,

Vagabunda entre miles de almas,

Sentada en la cama.

Reposa su cuerpo y su espíritu,

Mientras saca a pasear,

Los pájaros de su cabeza.

Levita en riguroso silencio.

Mientras grita

Sensaciones inacabadas,

Y pasiones postergadas

Que se mezclan con el vago aliño

De una tarde de domingo

Que regala luz en estado de supervivencia,

Y felicidad ficticia para los felices.

Feliz.

Era ella la felicidad

Encarnada en mujer.

Labios de fiera

Insaciables de vida

Con carmín para escapar

Del mal endémico disfrazado de rutina.

miércoles, 3 de febrero de 2010

-CUALQUIER DÍA-

Dejo en el tintero la esperanza. Y la inspiración. Guardo en mi maleta Algunos recuerdos caducos La alevosía del mañana Y la duda colindante del ahora… Duermo la mona en el tren. Con la cabeza oxigenada sobre el cristal, Lleno de manos grasientas y espontáneas… Mientras me dejo llevar por paisajes castellanos que acompañan a mi alma, Llana, Estéril, Vasta gema embrutecida, Que un día, Cualquier día, Se dejo morir por deshidratación de agua vendita…

martes, 26 de enero de 2010

- DIVERSIÓN ENMASCARADA -

El invierno se desboca en mis latidos. Se camufla entre la nieve y el sol, haciendo lupa a mis sentidos, recordándome, entre copos de canela blanca, que la vida quiere jugarme a su sarna y antojo, con el único premio del destino abrumador… Me desea. La vida, codiciosa ladrona de almas, encaprichose un día con mi espíritu, que desde entonces camina vagabundo a merced de las estaciones, con el único espoleo del tiempo en un calendario sin catorces de febrero. Parece que el alba agoniza. Todo se vuelve más túrbido con la claridad del día. La nieve pincela las calles de este amotinado invierno. Las ánima empiezan a caminar por el monte de la rutina, olvidándose de que hasta el mas mínimo detalle puede tornar su día anormal. Olvidan, los transeúntes, la diversión enmascarada en el hábito… Yo lo descubrí un treinta y dos de diciembre. Desde entonces camino rompiendo esquemas. Observando la originalidad de las cosas más sencillas. En ellas está el secreto de la eternidad...