miércoles, 3 de febrero de 2010
-CUALQUIER DÍA-
Dejo en el tintero la esperanza.
Y la inspiración.
Guardo en mi maleta
Algunos recuerdos caducos
La alevosía del mañana
Y la duda colindante del ahora…
Duermo la mona en el tren.
Con la cabeza oxigenada sobre el cristal,
Lleno de manos grasientas y espontáneas…
Mientras me dejo llevar por paisajes castellanos que acompañan a mi alma,
Llana,
Estéril,
Vasta gema embrutecida,
Que un día,
Cualquier día,
Se dejo morir por deshidratación de agua vendita…
martes, 26 de enero de 2010
- DIVERSIÓN ENMASCARADA -
El invierno se desboca en mis latidos. Se camufla entre la nieve y el sol, haciendo lupa a mis sentidos, recordándome, entre copos de canela blanca, que la vida quiere jugarme a su sarna y antojo, con el único premio del destino abrumador…
Me desea. La vida, codiciosa ladrona de almas, encaprichose un día con mi espíritu, que desde entonces camina vagabundo a merced de las estaciones, con el único espoleo del tiempo en un calendario sin catorces de febrero.
Parece que el alba agoniza. Todo se vuelve más túrbido con la claridad del día. La nieve pincela las calles de este amotinado invierno. Las ánima empiezan a caminar por el monte de la rutina, olvidándose de que hasta el mas mínimo detalle puede tornar su día anormal. Olvidan, los transeúntes, la diversión enmascarada en el hábito…
Yo lo descubrí un treinta y dos de diciembre. Desde entonces camino rompiendo esquemas. Observando la originalidad de las cosas más sencillas. En ellas está el secreto de la eternidad...
lunes, 18 de enero de 2010
-SUEÑOS SIN PERDICES-
Y cuando todo se acuesta,
Sueño envuelta en los recuerdos que nunca llegaron a ser…
Todo se vuelve completo,
Analfabeto…
Todo ocupa su lugar,
Los ocupas me susurran al oído,
Incitándome a jugar,
Y yo, jugadora de sueños con sal,
Me deshago entre las sábanas,
Y comienzo a escribir por el punto y final…
Aprieto rutinariamente el play,
Con los ojos ciegos,
Ebrios de frenesí,
Retomando la historia por el capítulo
En el que quisimos ser dos libertades felices,
Sin sentido,
Sin cordura,
Sin perdices…
domingo, 17 de enero de 2010
-OTRA OPORTUNIDAD-
La vida esboza una tímida sonrisa
Dejando ver en su tras luz
Enmascaradas y eternas ilusiones,
Dejando desnuda tu boca,
Lejos de la mía,
Y pisando los pasos que andamos hacia atrás
Mientras creíamos ser libres del destino…
La vida,
Libre albedrío de finales clausurados,
Sonríe cual madre sonríe a su hijo
Cuando tropieza con sus piernas sin estrenar,
A sabiendas de que era inevitable…
Nos sonríe ella,
Con una mueca pícara y anciana,
Sabia y compungida a la vez,
Con labios de ineludible,
Y mirada de premio de consolación…
Otra oportunidad,
Otra oportunidad,
Otra oportunidad…
Y otra más…
El canto de las sirenas marchitas
Que no callan
Ni dejan callar…
El eterno vaivén de palabras malcuzadas,
Que hurtan sueños e ilusiones,
Y ciegan los ojos de aquellos que no se atreven a mirar…
viernes, 4 de diciembre de 2009
-la revolución de los locos-
Cientos de expresiones enajenadas
Giran en torno a la mía,
También ajena,
Emitiendo silencios chillones
Que se cuelan en mi oído
Descodificando el morse de mi tímpano
Y velando por completo mis sentidos.
Tullida ante figuras de terror y tierra,
Sigo mirando a mi zurda y ami diestra,
A mi siniestra…
Chocando contra metáforas de personas
Que ambicionan ser normales.
Ignorando lo que son:
psicópatas consustanciales…
Ojos punzantes se clavan en mis pupilas.
Palabras plomizas se amontonan sobre mi mochila
Unos pasos firmes y sonoros van descubriendo la innata originalidad escondida…
Y derepente el vagón de metro se convierte en una invasión alienígena disfrazada de mortales.
Que no saben aun que dentro de ellos se esconde la revolución de los locos paranormales...
lunes, 23 de noviembre de 2009
-manantial virgen para una vigen-
Y sus sensaciones la rodean,
Siendo aura de estética en estado puro…
Calles decoradas con gente.
Gente haciendo vida la calle,
Y vida, que no quiere ser temida,
Se disfraza de colores cálidos lista para ser bebida.
Se convierte en deber el sorber a tragos largos
Las esquinas de Madrid,
Y ceder el alma al alma,
Y el viento al destino.
Madrid,
Manantial virgen para una virgen,
Busca ser descubierta ,
Sin descubrirse.
Sin desvestirse,
Pero desnuda.
Regalándose a cualquier ojo indiscreto
Que le sepa mirar con sensualidad
Y se encuentre con el ácido de su jugo nominal.
Exprimiéndola sin piedad,
Ella...
Sin potestad,
Sin señales luminosas que le indiquen el camino.
Solo dejándose llevar ,
Dejándose robar sentimientos
Resignada
Y sin aliento.
Hambrienta de rarezas subjetivas
De imágenes nunca antes registrados en sus pupilas
De alientos sin compasión
Y latidos sin sentido ni razón.
Locuras
Ella busca la psicosis divina que alimente su retina
Su rutina…
Embriagada de hipnosis y nicotina…
-sin que nadie lo sepa-
Dame un microsegundo de tu vida incesante,
Para que pueda parar el sol
Y mirarte eternamente sin que nadie lo sepa…
-nunca le pereneció-
Arrojaste a merced de las corrientes
Todos nuestros recuerdos permeables,
Intentando,
Sin fe ni fuerza,
Decolorar lo que siempre supimos imborrable..
Hiciste un burruño con papeles entintados
Que fuimos escribiendo en cuarentena de amor,
Y tapiando tus ojos,
Esos que ya nunca volví a ver abiertos,
Lo lanzaste a lo salado del mar
Para que las olas le encontrasen mejor destino.
El nuestro nunca le perteneció.
Fuimos tejiéndolo mecánicamente,
Con la única escusa del tiempo en un calendario,
Que fue uniendo y desuniendo
Cada punto que zurcimos sin querer.
-la nada existencial-
Propongo jugar a la nada existencial. Sigue mis consejos. No; cumple mis órdenes tajantes a la voz de un si señor. No es una proposición, es un edicto vital.
Sella tus ojos resecos con botón y ojal de la caja del infierno. Insonoriza tus oídos cautivos del eco. Amputa tus extremidades y arráncate las cuerdas bocales. Una a una. Lentamente. Sintiendo la tortura placentera que desgarra tu garganta.
Abrasa tus papilas gustativas con café escaldado e ignora tu olfato también. ¿No sientes flotar en la nada del espacio y tiempo?
Líbrate de las pasiones y despójate de todo cuanto has visto, oído y sentido. Deja que succione tus lágrimas salvajemente. Será como hacer el amor. Y olvida que alguna vez sonreíste. ¿Aun te duele la vida?
Borra la silueta de la gente en plural, y en singular. Deshazte de la primera persona. Y olvida que fuiste animal fatal.
Y ahora, una vez liberado de tu existencia, róbale sensaciones a lo infinito, y guárdalas en el tú utópico, para que cuando vuelvas a lo que fuiste antes de jugar con fuego, comiences la crónica sobre unos folios etéreos y sobrehumanos.
-mentiras propias-
De que color me pinto la cara
Si ya no me creo mis fieles y déspotas convicciones?
¿Mis sensaciones?
Cartón pluma al baño maría.
Y mis emociones
Aguarrás caduco con espuma de afeitar…
¿Alguna ves creí lo que te reprochaba,
O todo se ha vuelto de patos abajo en cuestión de segundos…?
De ser ciertas mis hipótesis sanguíneas,
Serás siempre mi más y fiel.
Si fueren falsas un nubloso futuro nos depararía…
-lamentos albinos-
Lamentos albinos
Se camuflan en los grados de tu whisky sin empezar.
Y el recuerdo nítido y contrastado
De ese verano que dejaste a medio atar
Te lapida la cabeza
Anulándote el sentido y la senda.
jueves, 8 de octubre de 2009
-MELANCÓLICO CHILLÓN-
Deambulo por el vacío de un Madrid atestado
Que no quiere hacerse frío,
Sin nada más en los bolsillos
Que un montón de recuerdos tardíos,
Incesantes,
Insistentes despertadores mudos
Que retumban en mi cabeza cada vez que estoy a menos de un segundo de olvidarte…
Nunca te quise
Y sin embargo te llevaste contigo
Todos los rincones de esta ciudad.
Todas las grises baldosas que pisamos
Mientras jugábamos al amor
Se derritieron y te siguieron
Cuando empaquetaste en maletas todo tu orgullo
Y te fuiste cerrando despacio la puerta de atrás.
Cada esquina,
Cada calle,
Cada fotograma de algún beso…
Todos marcharon contigo
Dejando sin nombre las palabras sordas de esta ciudad…
Quedó pues insípida,
Manchada y apática a la vez
Cansada de ver corazones que creían quererse
Disfrazados de ilusiones.
Mentirosos y atrevidos,
Vagabundos mendigantes de aventuras sin final ni freno…
Todo quedó plomizo cuando se despidieron tus besos.
De un melancólico chillón que desalentaba hasta al más vivo…
Todos ensombrecidos…
Moribundos…
Confundidos…
Todos menos yo…
Que desde entonces camino borrando el rastro
Que dejaron las baldosas fugitivas,
Mientras sonrío por haberte conocido
Y me divierto con la idea de verte nunca jamás…
miércoles, 23 de septiembre de 2009
-PARECÍA-
Camino sin porques.
Sin punto de partida hacia el que retroceder cuando me encuentre aun mas perdida.
No hay principio ni fin.
No hay izquierda.
Ni derecha.
Ni verdad.
Solo canciones vacías que engañan a mis oídos.
Y los sentidos,
Desorientados,
Intentan enamorarse de algo en lo que ya ni siquiera creen…
Y las pasiones fueron ahogando nuestros labios.
Y tu piel,
Que fue parte de mi piel,
Se me hizo demasiado familiar
Y demasiado extranjera.
Me robabas besos que ya no eran tuyos.
Y la calle se lleno de pantalones pitillo
Que me engañaban cada mañana al despertar.
Parecía que cada verso estaba hecho para ti.
Que podría hacerte a mi gana y antojo
Con solo pensarte antes de dormir.
Que tu guitarra seria mi cuna y mi lecho.
Y que solo entre sus cuerdas podría vivir eternamente…
Parecía…
-PERDIDA ANTES DE HABERSE ENCONTRADO-
Y solo el hecho de pensar que te quise alguna vez,
Me ha valido para escribirte cada día del año…
Trescientas sesenta y cinco cartas
Para trescientos sesenta y cinco reproches;
Tres sorpresas en la caja de recuerdos,
Seis besos malgastados,
Y cinco siempres que se perdieron el lo infinito del nunca…
Fuimos felices alguna vez.
A ciegas.
A ratos.
A tiempo completo cada vez que tocaban nuestras manos…
A tres metros sobre el cielo…
Fuimos felices resumidos en una semana de calor,
En la que solo nosotros y el mar éramos necesarios para seguir respirando…
Para adivinarnos e idolatrarnos
Exprimiendo hasta la última gota de la magia negra que colapsaba nuestros sentidos…
Pero el calor nos derritió,
Y la respiración se paró por completo.
Quedó solo el charco de dos mitades consumidas.
Sobreexplotadas.
Con la mente en blanco y exhaustos de vida…
Sin nada más que añadir
Solo la sombra de lo que pudimos haber sido.
De lo que quisimos ser…
Quizá no nos quedara más por darnos…
Quizá despilfarraras ese verano todo lo que tenías para mí…
Te tuve demasiado cerca sin pactarlo previamente con mi otro yo.
Demasiado mío.
Hice de tu aliento una parte de mí
Sin pensar que fueras de carne y hueso.
Sin pensar siquiera que fueras.
Jugaba a ser la niña que se dejaba querer entre manchurrones de chocolate.
Que tapaban sentimientos sin analizar.
A la deriva.
Errantes por mi sangre sin dueño ni aduanas.
Y el caos se adueñó de la niña.
Así se escribió la historia
Y la niña,
Queriendo crecer dieciocho años de una,
Se lavó la cara,
Y bajo el chocolate se llevo la ingenuidad camuflada
Quedando pura ante el espejo.
Ordenaba palabras de amor
Escondidas bajo la anarquía,
Mientras las lágrimas,
Derramadas sin aviso,
Acariciaban su piel recién lavada.
Y sus ojos buscaban su imagen en el espejo,
Y solo la hallaban perdida antes de haberse encontrado…
viernes, 18 de septiembre de 2009
SE ABRE EL TELÓN.
Se abre el telón. Los paraguas recién comprados decoran la ciudad añadiendo algo de color al escenario grisáceo, y las gotas de lluvia se van abriendo paso sirviendo de banda sonora a los transeúntes que se mueven con desgana. Los primeros abrigos de naftalina, el olor a hoja mojada, el sonido de los charcos y los atascos hacen los honores dando la bienvenida a un otoño que llegó por sorpresa.
El precoz cambia el humor de quienes quisieran vivir en agosto toda la vida, de esos pobres ilusos que no desempolvarán sus abrigos hasta que el corte-inglés empiece ha hacer navidad. Al resto, o a mi solo en su defecto, nos trae nostalgias camufladas entre grados de menos y sentimientos que calan poco a poco con la lluvia. El frío me hace sentir aún mas viva. Me activa el cuerpo y me despierta del trance estival. Y a Madrid le arropa con lanas y le da un aire paradójicamente mas calido, más maternal…
Salgo fuera. Hace frío. Me envuelvo en mi cacheta y caliento mis manos con mi aliento. Paseo par la calle jugando como una niña con el vapor que desprende mi respiración y veo a la gente pasar, despierta, renovada como después de una ducha gélida. El color de las avenidas ha cambiado. Todo esta cubierto de un tono pastel paz con pinceladas marrones de las hojas que pasarán su testigo, y es ese color el que no quiere que me meta en casa… quiere que disfrute de él hasta que no me queden fuerzas para seguir paseando. Ni siquiera me deja sentarme a escribir… me hipnotiza y me hace su esclava, su fiel esclava… y sigo caminando sonámbula por las aceras de la ciudad tratando de recordar cada detalle para poder sobrevivir al próximo verano…
sábado, 5 de septiembre de 2009
GRITA
Grita si crees que me necesitas.
Grita a las agujas del reloj
Y repróchales por llevarse tan lejos
Nuestras noches de reencuentro.
Grítale al aire.
Y llórale por robarnos la pasión
Que ahogaba nuestros poros empapados en sudor.
Grita hasta la afonía.
Hasta que los dioses se alarmen
Por haber dejado enloquecer a un alma.
Grítale al otoño,
Que barrió con sus hojas secas
Todos nuestros recuerdos caducos.
Y al invierno,
Que nos quitó los abrigos, toda la ropa,
Y ahora andamos vagabundos sin nada que cubra nuestra piel manchada.
Grítame también a mí.
Hazme llorar.
Y recuérdame porqué algún día dejé de quererte
Sin pactarlo previamente con la luna.
Pregúntale a ella cómo nos dejó escapar sin más.
Sin lucha.
Resignada.
Pregúntale en qué momento me olvidé de tus besos,
Y compra una máquina del tiempo
Para que podamos volver a ese otoño en el que aun nos queríamos,
Y seguir con la historia,
Infinita,
Inhumana,
Imborrable de tus huellas,
Que aun sin quererlo me recuerdan cada noche
Que te quise desesperadamente.
martes, 4 de agosto de 2009
-Ciudad cimentada de nuevo sobre recuerdos escalofriantes-
Calles que saben a mucho.
Piedras que huelen a dolor.
Personajes caricaturescos que pasean indiferentes,
Sin pensar en quien hubo derramado lagrimas sobre esos mismos pasos algún día…
Un perrito con Ketchup,
Una cerveza bien fría
Y los ojos como platos
Observando el sol que se pierde entre enormes explanadas con un solo edificio,
O entre calles desmesuradas para los ojos humanos.
Un silencio.
Me encuentro derepente observando minuciosamente la extravagancia de los edificios,
Para poder retenerlos en mi cabeza por mas tiempo.
La curiosidad constantemente despierta.
Los cinco sentidos fusionados en uno para poder extraer la belleza hasta de las piedras.
Berlín,
Ciudad cimentada de nuevo sobre recuerdos escalofriantes,
Se reconstruye a si misma provocando sonrisas con sus formas imposibles,
Para así olvidar que fue cuna y lecho del dolor más trágico.
domingo, 24 de mayo de 2009
-En algún helador agosto que se baña entre hojas caducas-
En algún helador agosto que se baña entre hojas caducas,
Paseando por cualquier calle, a ciegas...
Me enjuagará los ojos con rocío de amor,
Y me curará esta opaca ceguera
Para poder verle cada mañana,
Cuando los primeros rayos anunciadores del alba
Se cuelen por nuestra ventana.
Será él la mezcla perfecta de todos los labios que me hayan malbesado,
De todos los recíprocamente malgastados.
Tendrá lo esencialmente necesario para vivir en este mundo de hombres hambrientos de hombres;
Noventa y nueve sueños y cien ideales.
Pero ha de ser condición necesaria cumplirlos todos,
O al menos la mitad.
Conmigo.
O sin mí.
Pero no enterraré a aquel que quise por soñador
Con ciento noventa y nueve deseos caducados…
Vivirá seguro de sí,
Y de mí.
Creerá, entre avatares, en el hombre y en el amor,
Y compartirá la mitad de su misterio conmigo,
Reservando el resto,
Para él y para Dios,
Solo así podré seguir queriéndole cada mañana un gramo mas,
Y el reloj de arena blanca seguirá contando los granos de playa y pasión a su lado…
Conocerá la forma de todas mis sonrisas,
Y el enigma cromático de cada una de mis lágrimas,
Solo él sabrá la cicuta que preciso en cada momento,
Y entre versos, descubrirá el secreto.
Y así, en algún helador agosto que se baña entre rosas caducas,
Paseando por cualquier calle, a ciegas,
Encontraré sin quererlo,
Al hombre de mi eternidad…
jueves, 7 de mayo de 2009
(ESTOY INTETADO ESCRIBIR UNA HISTORIA UN POCO MAS LARGA DE LO QUE ACOSTUMBRO, IRÉ SUBIENDO LAS PARTES TERMINADAS, AUN NO SE EL TITULO, PERO AQUI DEJO LA PRIMERA PARTE)
Un café caliente en una mano, en la otra un cuadernito demasiado usado y un cigarro a punto de consumirse.
Su mano izquierda se extendía a lo largo de la taza cafeinaza dejando libre el asa. El café quemaba bastante, pero a ella le gustaba sentir el calor en su palma, que subía por el brazo muriendo antes de extenderse por todo su cuerpo. No le gustaba sentirse muerta.
Estaba sentada en su sofá de cuero. Era lo que mas le gustaba de todo el apartamento. Solía tumbarse totalmente desnuda, y solo pensaba durante largo rato… sentir la fría piel curtida en la suya le hacia sentirse viva… siempre andaba haciendo esas cosas…las sensaciones de frío, calor y dolor le cercioraban de que aun tenía cuerpo.
Ahora estaba en ese mismo sofá. Su espalda estaba inclinada hacia el cuaderno, y los huesos de su columna podían contarse. Estaba demasiado delgada, pero aun así era guapa. quiza fuese su extrema delgadez la que le daba la mezcla perfecta entre elegancia y caos.
Detrás de la cristalera de su apartamento se encontraba Madrid, ciudad de nadie, como ella la bautizó. Dando profundas caladas a su cigarro miraba el espectáculo de luces que ofrecía la ciudad al anochecer. Miraba durante unos segundos y luego escribía algo en su cuadernito. Nunca llegue a saber que secretos guardaba en el, pero me encantaba verla escribir. Era un cuaderno caótico, con las portadas también escritas. Estaba apurado cualquier trozo de papel escribible y sujeto con una goma de pelo para que todo quedase dentro… Siempre lo llevaba consigo.
El resto del apartamento era sencillo. Tenía algunas fotos enmarcadas hechas por ella misma y un tríptico de cuadros abstractos bastante originales que compró en un mercadillo de Barcelona. No era uno de esos apartamentos sobrecargados con chorraditas hasta debajo de las mesas. La pared blanca estaba en su mayoría desnuda y la mesa solo tenía un par de ceniceros y un lapicero de macarrones que su hermana le había hecho por su dieciocho cumpleaños. La sencillez le hacia sentirse cómoda. Odiaba andar por casa midiendo meticulosamente cada paso para no romper el jarrón de Sudáfrica ni manchar la alfombra de dubai. No iba con ella. En vez de eso andaba a grandes zancadas con sus pies descalzos siempre pisando el mármol.
....
Era viernes. No había salido de casa en todo el día desde el desayuno. Siempre desayunaba fuera. Cerca de su barrio había varios cafés y solía alternar. Le gustaba observar a la gente mientras tomaba un café y un croasaint. La gente era algo que no dejaba de sorprenderle nunca. Se sentaba en una cafetería a conocer el mundo que le rodeaba, con la esperanza de llegar a conocerse a ella misma un poco mas, que no por completo, pues no era ese reto fácil, y no hacia mucho había desistido, aunque no para siempre. Para Marta, nada era para siempre…Nadie se conoce al cien por cien…es parte del misterio creador, pero Marta disfrutaba enriqueciéndose con la alta variedad de tipos, mas o menos cotidianos, que madrugaban por los cafés de la capital.
Estaban sus preferidos, los de siempre. Esos que cada mañana salían a la calle en busca de buen café y un poco de conversación. Quizás nunca hubo cruzado palabra con ninguno de ellos, pero les conocía a la perfección, o al menos les conocía en todo lo conocible. El hábito llenaba sus vidas y les mantenía ocupados. La mayoría de ellos eran jubilados. Puede que muchos hubiesen sido verdaderos profesionales tiempo atrás, pero ahora no les quedaba mucho más que eso; un café y un par de amigotes.
Estaban también los ejecutivos, esos que solo corrían y no tenían tiempo ni para leer el suplemento del periódico. Tenían todo cronometrado. Siempre llegaban y se iban a la misma hora, y si se saltaban su horario solo pedían un café para llevar. No se fijaban en nadie, aunque por lo general eran bastante educados. Solían dar los buenos días, cosa que no muchos hacen ya, y al salir deseaban una buena jornada, y eso se agradece en tiempos como estos, aun haciéndose por conservar la fachada.
Los estudiantes eran más entretenidos. Solían venir en grupos. Por lo general eran jóvenes del barrio que se juntaban antes de ir a la universidad. Sus conversaciones eran de lo más interesantes. Siempre tocaban temas de actualidad y defendían todas las posturas posibles. No es cierto eso que dicen de que las juventudes de ahora no son como las de antaño, Marta era de la opinión de que los jóvenes, tradicionales, punkis o rastafaris, siempre serán iguales. La inquietud será su principal motor, querrán cambiarlo todo desde la silla de un café, las pasiones les descubrirán el mundo y siempre dos buenas bofetadas serán las responsables de abrirles los ojos. El ciclo vital es siempre el mismo, da igual cual sea la década encargada de hacerlo girar.
Y así, marta llegó a contar varios trozos mas de civilización que se dejaban ver por algún café madrileño, pero de los que mas disfrutaba era de esos tipos paranormales, incalificables y descolgados, imposibles de exterminar y a la vez tan necesario en esta sociedad que vive tan deprisa. Eran, esos pocos, los que daban un toque de extravagante color a la ciudad.
Una mañana un hombre de notable nariz entró al café Amelie. Marta se fijó en él primero por su nariz, grande, huesuda. Pero luego encontró algo en el que le impidió quitar la mirada de su persona. Era un hombre de natural elegancia. Uno de esos envidado por la otra clase de hombres que agotan sus tardes en el gimnasio y gastan sus sueldos en trajes con etiquetas de apellidos renombrados. Su vestimenta le resultó a la chica cuanto menos divertida. Calzaba mocasines de exquisita vejez; chinos con el dobladillo demasiado largo; camisa de hilo, de un noviembre veraniego, por fuera y teba verde en mano.
El pelo acompañaba su aire despreocupado. Parecía no apreciar demasiado la labor del peine y de la maquinilla de afeitar, pero aun barbudo y despeinado resultaba atractivo. En su informalidad se hallaba su elegancia. No era un hombre estudiado, era intrínsecamente caótico y sugerente.
El hombre de la gran nariz de sentó en una mesa alejada. Solitaria. Justo en el ángulo directo de Marta. Pidió un expreso con hielo y Bailys y sacó un libro de tapas duras. En él hizo bastantes anotaciones. Leía, pensaba y anotaba. Parecía analizar cada palabra escrita. La contraportada era sencilla. Azul cian. Marta intento leer el resumen. Siempre lo hacía. Le gustaba clasificar a los lectores, pero esta vez distaba demasiado de las letras, y en su intento solo consiguió ver la fotografía del escritor. No era una gran foto. Era un mediocre retrato de fotomatón. Los fotomatones nunca conseguirán hacer buenas instantáneas, principalmente porque no pueden decirte que vayas a casa, te laves la cara, bebas algo refrescante y vuelvas… Al menos había foto. Es importante conocer la cara de la persona a la que vas a leer. Si vas indagar en su interior, como mínimo debes ponerle cara. Sobre todo para ahorrarte decepciones. No todos los escritores son guapos, bohemios y de ojos azules.
miércoles, 6 de mayo de 2009
Algunos también regalan sonrisas desinteresadamente…
Nada es gratis.
Y tú más que nadie lo sabes.
Nadie regala nada a cambio de nada.
Ni siquiera una sonrisa.
Ni siquiera por sonrisas…
Nadie te mirará a los ojos describiendo escalofríos en tu blanca piel
Si antes no acuerdas el precio.
Ni siquiera el día amanecerá precioso
Si tú no le das nada a cambio…
Promesas que nunca se cumplirán
O quizás si…
Tú siempre fuiste mujer de palabra.
Pero que es el honor…
Quien es honor…
Nadie honra si no esta previamente pactado.
Honrar por honrar?
Es ya cosa de tontos...
Solo algunos locos se resisten a no caer en la deshonra.
Solo unos pocos son los que nunca desisten…
Y es que la fidelidad pasó ya a mejor vida
Y si confías,
Eres del género necio…
No te fíes.
Hasta tu caminas solo satisfaciendo deseos…
Egoísta?
Práctico…
Cree en ti mismo para dar zancadas
Cree en los demás si deseas caminar como los cangrejos…
Nadie regala manzanas
Y si lo hacen, asegúrate de que no sea la bruja del cuento…
Pero solo hay un problema…
Y es que estamos rodeados...
Y no son precisamene salmones los que dehambulan por la calles.
Piensas encerrarte en una caja de zaptos para siempre?
No podrás sortearlos infinitamente,
Estan por todas partes...
Crees en ti
Pero no te califiques como creyente…
Creer en uno mismo es fácil,
Aunque también a uno mismo se engaña…
Pero arriesga para ganar…
No cierres los ojos temiendo perder…
Mira mas hallá de tus gafas de sol.
Cree en los hombres…
Algunos también regalan sonrisas desinteresadamente…
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